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Conreu Sereny, agricultura ecológica muy cerca de la ciudad

De vez en cuando te topas con iniciativas que hacen recuperar un poco la fe en el género humano. Preciado pero efímero bien del que últimamente no voy sobrado. Disculpen el pesimismo, es probable que haga demasiado caso a los medios y las redes sociales. Estoy seguro de que bastan unos días sin encender la tele y sin presenciar discusiones chusqueras y alteradísimas que se generan en Facebook y Twitter por cualquier cosa y teniendo un poco de contacto real con gente a la que le importan las cosas para que la fe se restablezca de nuevo.

A lo que voy, que es lo que vale la pena. Hace unas semanas tuve la suerte de participar en una jornada “SlowBadalona” que preparó la gran e incansable Rosamary de Alacartemenús en la que pudimos conocer una cara poco conocida para muchos de esta ciudad. A escasos 4 km de Badalona (recordemos que es la tercera ciudad en población de Catalunya) cogiendo un camino rural hacia el Parc de la Serralada de Marina se encuentra el monasterio de Sant Jeroni de la Murtra, espacio junto al cual la gente de Conrey Sereny decidieron utilizar para iniciar un proyecto de agricultura ecológica en 2010.

Con la intención de recuperar  la agricultura tradicional en las tierras en desuso de las zonas de la periferia de la ciudad, nacieron en 2010 como asociación y en 2014 se convirtieron en una cooperativa sin ánimo de lucro productora de fruta y verdura ecológica. Además Conreu Sereny intentan integrar en su proyecto a gente que se encuentra en situación social o laboral vulnerable.

Nada más entrar en el huerto ya se respira un aire apacible de gente satisfecha de hacer su trabajo y encantada de explicarnos todo lo que quisiéramos saber sobre su forma de cultivar, hacer abonos naturales, técnicas tradicionales para evitar plagas, depurar agua…

      

 

En este tiempo han ido recuperando poco a poco conocimientos casi olvidados de payeses tradicionales. Métodos que eran de uso común antes de los 50, años en los que las empresas agroquímicas vieron un filón en las necesidades y el hambre de la época y desarrollaron gran cantidad de fertilizantes para acelerar y aumentar la producción, muchos de ellos nocivos para la salud.

Hoy día una amplia mayoría de la gente ni siquiera se plantea si es bueno o no el uso de pesticidas y fertilizantes químicos. La separación entre el ajetreo de la vida urbana y la vida del campo es tal que muchas personas deben creer que los pimientos crecen cada noche en los estantes de los supermercados. Es decir, ante tal falta de conocimiento (o de interés por conocer) es casi comprensible que alguien no llegue a plantearse el consumo de algo producido de forma más ecológica y justa. Precisamente ése es uno de los pilares que trata también el movimiento Slow Food, luchar contra el desinterés general acerca del origen y el verdadero sabor de los alimentos.

No soy un integrista de lo ecológico, ni mucho menos, pero sí soy un curioso empedernido y trato de saber de dónde viene y cómo se produce lo que consumo. Algo que sólo se puede conseguir comprando en comercios pequeños en lugar de grandes cadenas de cuyo nombre no quiero acordarme, que han creado una uniformidad con su producto (encima mediocre) similar a la de cualquier fast food o franquicia de ropa, al final es el mismo concepto. Por no mencionar la práctica de una competencia absolutamente agresiva que muchos pequeños comercios simplemente no pueden soportar. Por favor sea ecológica o no, comprad la fruta, verdura, carne o pescado en una tienda o mercado de confianza, os atenderán mucho mejor, no os tratarán como ganado y ganaréis calidad de vida.

Y si pasáis cerca de Badalona no os olvidéis de visitar Conreu Sereny. En la entrada del monasterio tienen una puesto en el que se pueden comprar sus propios productos y otros procedentes de distintos agricultores ecológicos donde me llevé unos tomates dulcísimos espectaculares. He aquí la prueba:

    

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7 Comments

  • Reply
    Inma
    12 julio, 2016 at 11:16

    Buenos días Alberto, qué pena que lo bueno ahora esté al alcance de solo una minoría. Yo siempre que puedo, verdura y fruta ecológica.
    Siempre voy al mercado a por la carne, pescado, fruta y verdura, no puedo con los productos de las grandes superficies.
    Y en cuanto a lo ecológico, me pasa igual con la carne, sobre todo. Utilizo mucho el pollo y de verdad, no tiene nada que ver.
    Gracias por mostrar una parte del mundo que en pocas ocasiones podemos disfrutar.
    Y a Rosamary, pues que cada día me sorprende, su espíritu aventurero, su búsqueda por un mundo mejor, es admirable. Ya sabe ella lo que la admiro.
    Un beso.

    • Reply
      Alberto Belmonte
      17 julio, 2016 at 21:42

      Gracias Inma. Es que hay cosas con las que no hay color, en muchas superficies se venden carnes que no saben absolutamente a nada! Rosamary es una grande!

  • Reply
    Juan Garcia
    12 julio, 2016 at 13:10

    Al igual que tu no soy ningún integrista de lo eco, simplemente busco producto con sabor y por desgracia escasea. Con casi 46 años a mis espaldas somos tan “desgraciados” de haber conocido esos sabores y por ello tenemos punto de comparación. Los ilusos que se piensan que esos pimientos nacen en las estanterías quizás sean mas felices que nosotros por su ignorancia. He plantado y cosechado frutas y hortalizas y saber que tras un largo proceso en el que se han interpuesto caracoles, mosca blanca, escarabajos, pulgones y que al final haya podido deleitarme con unos pepinos, tomates, pimientos…que inundan de olor y sabor, me hace pensar que prefiero ser desgraciado a ignorante.

    • Reply
      Alberto Belmonte
      17 julio, 2016 at 21:46

      Claro. A veces pienso que hay gente que por edad sencillamente no ha probado el verdadero sabor de la leche o del pan, porque ya nacieron después de la aparición de las baguettes precocidas o que no han probado la leche simplemente hervida como en los pueblos. Como dices, no tienen punto de comparación. Respecto a las verduras lo más escandaloso para mí es el tomate, me muero por los tomates de huerto de verdad, esos que empiezan ahora, nada que ver con muchos que venden que parecen de porexpan.

  • Reply
    El Caldero de Nimue
    16 julio, 2016 at 20:52

    ¡¡Qué pasada!!

    Me habría encantado estar allí para aprender cositas para mi huerto, y sobre todo por conoceros a vosotros en persona. A Rosamary la sigo y admiro desde hace mucho tiempo. Es una crack esta mujer.

    A mi lo que me da coraje es que se están utilizando las palabras “natural” y “ecológico” para vender a todas costa, con solo ponerle un diseñito verde al paquete.
    Así que yo he decidido pasarme de lo eco-lógico a lo agro-lógico. Con tal de no perder la esencia de lo que estamos hablando.
    ¡Un post muy interesante!

    • Reply
      Alberto Belmonte
      17 julio, 2016 at 21:52

      Gracias! Bueno, es que lo de los nombres en los paquetes es algo horripilante. «Eco», «artesano», «bio» (ya extinto) ,«natural», y casi lo peor «casero»!!!
      Perdón señor, me puede decir ud. en qué casa hacen su caldo «casero»?

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    #SlowBadalona | alacartemenus
    23 julio, 2016 at 15:37

    […] Alberto, quizás lo conozcáis más por Kykeon, ha hecho una buena crónica de nuestra visita a Conreu Sereny, y como yo no voy a hacerlo mejor, os dejo con su crónica: Conreu Sereny, agricultura ecológica muy cerca de la ciudad. […]

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