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    Sugerencia de presentación, el absurdo en una foto de comida

    istockphoto

    Pongámonos en situación: Hace poco leí una leyenda urbana -probablemente falsa- relacionada con un producto llamado “Crisco”. Se trata de una grasa alimentaria para cocinar hecha de aceite vegetal hidrogenado. Una cosa sanísima, que se comercializaba en los Estados Unidos.

    Uno de los formatos en los que se vendía era un bote bastante grande donde aparecía la imagen de un apetecible pollo teóricamente cocinado con este producto. Al parecer mucha gente compraba el bote esperando encontrar un pollo dentro llevándose luego una decepción. Algo así (o probablemente algo más relacionado con la picaresca) es lo que pudo dar origen a añadir las palabras serving suggestion o “sugerencia de presentación” junto a la foto de los envases de productos para evitar confusiones.

    Estas palabras acompañan siempre la imagen en el paquete de un producto. Una imagen bastante suculenta cuyo objeto es informar al consumidor de lo que se puede hacer si se compra el producto, pero en las que normalmente aparecen ingredientes adicionales que no contiene el paquete (por ejemplo, en un paquete de arroz puede aparecer una foto de una paella lista para servir).

    Probablemente la historia sea falsa, pero estoy seguro de que hasta que aparecieron estas palabras hubieron denuncias de gente avispada argumentando que el contenido del paquete no se correspondía con la foto impresa, que para eso las personas tienen mucho tiempo.

    Hasta aquí todo tiene cierta lógica. Quizá con la salvedad de los platos precocinados (pizzas congeladas por ejemplo) en los que el contenido real suele ser una variante zombi y maltrecha de la imagen promocionada. Pero de esto ya se ha hablado bastante y hay material divertidísimo en la red de expectativa vs realidad de comidas congeladas.

    Entonces ¿de qué vengo a hablar yo?

    Precisamente de que en muchas ocasiones esta frase se aplica de una forma sencillamente ilógica. Muchas veces el fabricante coloca la imagen promocional que le parece, sea una sugerencia de uso, una foto de cualquier cosa relacionada con el producto, o la foto de la comunión del sobrino del dueño. Imagen que cuando incomprensiblemente se acompaña de esas palabras consigue alcanzar un absurdo total, desafiando las leyes de la lógica y de paso de la física.

    Veamos por ejemplo este pulpo preparado ya cocido y cortado, muy cómodo y listo para consumir, cortado lógicamente en rodajitas para preparar un pulpo a la gallega, una ensalada, lo que sea.

    Vamos a suponer que soy un alma inocente y cándida como esas personas que compraban el bote de grasa esperando ilusionados encontrarse un pollo dentro. Bien, si en el paquete me sugieren hacerlo de cierta forma, tendré que fiarme, al fin y al cabo es el fabricante quien me lo propone.

    En la sugerencia de presentación (porque es lo que pone en pequeñito) nos “sugieren” presentarlo ENTERO y encima de una cama de laurel (pero mucho laurel). ¿De verdad me sugieren presentarlo así? Para conseguir eso primero deberíamos recomponer las patas del pulpo a partir de las rodajas (después de dar tantas vueltas a la deconstrucción de platos, aquí introduciríamos el concepto de reconstrucción). En el supuesto de que -no quiero imaginar  la forma- logremos hacerlo, nos daríamos cuenta de que el paquete contiene a duras penas una pata, así que habría que comprar siete paquetes más para poder conseguir el resultado propuesto. Además de un arbusto entero de laurel.

    La hazaña me parece no más difícil pero sí más enrevesada en estos tortellini de carne.

    En la imagen SUGERIDA (no lo olvidemos) aparece un trozo de carne cruda acompañada de un poco de perejil (¿¿¡¡sin tortellini!!??). La cosa iría más o menos así:

    • Comprar el paquete de tortellini
    • No usar los tortellini.
    • Comprar un monolito considerable de carne cruda.
    • Colocarlo en un plato junto a una hojita de perejil.
    • Servir

    Consideraciones pythonianas aparte, lo que está claro es que cuando una imagen de un paquete lo que está mostrando son los ingredientes con los que está hecho el producto, no tiene mucho sentido la leyenda “sugerencia de presentación”. Entonces, ¿no deberían cambiar esa frase por otra más adecuada? ¿si no apareciesen estas palabras, habría quien denunciaría a la marca por no encontrar el trozo de carne en el paquete de tortellini? Eso está claro: Sí.

    Evidentemente lo mío no es una queja seria ni nada por el estilo, solo una muestra de los absurdos a los que se puede llegar en el empaquetado de comida.

    Pero la cosa aún puede ir más allá:

    Precisamente buscando información acerca de este tema (vamos, en un súper mirando envases y haciéndoles fotos, que la gente pensaría: este tío está loco), tuve una corazonada. Inmediatamente pensé: no creo, no puede ser. Fui a comprobarlo y …¡bingo!

    Pues sí, también existe la sugerencia de presentación en la comida para animales.

    Lo de antes era una simple curiosidad o deformación en el significado de una frase, pero esto sí es puro surrealismo. ¡Realmente te pueden llegar a sugerir presentaciones para un plato de comida para perro!

    Voy a comprar esta deliciosa lata de carne para mi perro y voy a emplatarla con una hojita de perejil rizado todo bien colocadito como me sugiere el paquete, estoy seguro de que mi compañero perruno o gatuno va a pararse un minuto para comprobar si la presentación es adecuada, ostentosa o pretenciosa antes de lanzarse a devorar la comida.

    • ¡Lucas, tu comida! (antaño tuvimos un perro que se llamaba Lucas)
    • No, ¡espera que la deje en el suelo, hombre!
    • ¡Quita, ya has descolocado el perejil, aléjate!
    • A ver, ¡quieto, siéntate coño!
    • Así, sentado y no te relamas más.
    • Ahora mira, a ver qué te parece, ¿crees que la presentación es adecuada? lo he puesto como sugería en el paquete.
    • Interpretaré el charco de babas en el suelo como una afirmación.
    • Espera que cojo el móvil y hago una foto para el instagram, quieto, no comas, ¿eh?

    Esto sí que nos lo tenemos que hacer mirar.

    Que tengáis un feliz 2018