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    Año de celebraciones

    De entrada soy consciente de que no es éste el lugar adecuado para escribir esto, pero en este caso voy a aplicarme lo de “en mi casa hago lo que me viene en gana”, cosa que aplico también cada vez que me parece.

    Este blog cumple dos años. Dos años en los que he aprendido muchísimo, que era una de las principales razones por las que me animé a crearlo. Pero este año la celebración es doble, así como el significado de la foto que podéis ver arriba. Por un lado hace referencia al segundo aniversario y por otro significa “victoria”, una victoria personal conseguida estos últimos meses.

    No veo mejor momento que el segundo aniversario de Kykeon para hacer esta doble celebración.

    La principal causa de la escasa actividad en los últimos meses se debe a que este verano me diagnosticaron un linfoma. Es decir, que he estado unos meses lidiando con esta enfermedad de nombre tan tabú: el cáncer. Y sea por mi relativa juventud, por las ganas de curarme, o por las escuchas repetidas a discos de Zappa, he llevado la quimioterapia relativamente bien y el desenlace no ha podido ser más positivo. En este momento he logrado lo que se denomina “remisión completa” de la enfermedad.

    ¿Por qué escribo esto aquí? ¡Esto es un blog de comida!

    De este tiempo he aprendido cosas que creo que merecen la pena ser expresadas. He salido reforzado y con las ideas algo más claras sobre la vida. Siento la necesidad de comunicarlo y he decidido permitirme la licencia de usar también este espacio para ello.

    El balance que saco de estos meses depende directamente de la manera que tengamos de ver la vida, y no quiero ser frívolo con esto:

    Si optara por vivir mirando al futuro vería la enfermedad como una experiencia realmente negativa, evidentemente (controles, terapias de mantenimiento, riesgos de recaída, etc.)

    Por ello he aprendido (a golpes, que es como aprendemos muchas cosas) que la única forma de vivir la vida felizmente es en el inmediato presente. Así me he dado cuenta de que muchas veces pasamos demasiado tiempo planificando, anhelando, preparando el futuro (y temerosos de él) sin pararnos a disfrutar del propio presente, del propio proceso, del día a día. Viendo la vida así y teniendo en cuenta cómo mi visión de ella ha cambiado, me atrevo a decir que ha sido una “experiencia” positiva al fin y al cabo.

    Repito que no pretendo frivolizar con esto, soy consciente de que la gente que me quiere ha sufrido tanto o más que yo estos meses, pero en este momento lo siento así y es como debo expresarlo.

    Así que aún no siendo muy dado a dar consejos, me atrevo a decir con total seguridad:

    Disfrutad del presente en cada momento, expresad siempre lo que sentís, mostrad cariño a la gente a la que os importa.

    ¡Ah! y comed lo mejor que podáis, ¡la vida es muy corta para comer mal!

    Pasad un feliz 2017